Menos vidrio, emisiones y herbicidas en la bodega Eguren Ugarte

Eguren Ugarte presume de ser una bodega que reinvierte sus beneficios en una permanente mejora de sus instalaciones y en innovación. Convertida en un completo complejo enoturístico en la Rioja Alavesa, a sus acciones empresariales ha sumado una serie de prácticas medioambientales dirigidas, fundamentalmente, a emplear menos recursos en el proceso de producción, así como a tratar de evitar el uso de herbicidas y pesticidas en la agricultura.

Una de estas prácticas acaba de ser reconocida por la iniciativa municipal Pacto Verde (impulsada a raíz de la elección de Vitoria como Green Capital) y ha consistido en la reducción de 50 gramos de vidrio en cada botella. Antes pesaban 440 gramos y ahora, 390. En una bodega que utiliza más de 900.000 botellas anuales, la medida ha supuesto un ahorro de más de 52.000 kilos de vidrio.

Ahorro que, además del económico, lleva dos efectos asociados. Por un lado, la consecuente reducción de emisiones, porque producir cada kilo de vidrio libera 300 gramos de CO2 a la atmósfera, lo que en el volumen de Eguren Ugarte equivale a unos 15.000 kilos. Por otro, que las cajas que las contienen requieren menos gramaje, y se ha eliminado la rejilla interior que separa las botellas, con lo que se necesitan 55 gramos menos de cartón por caja, más de 500 kilos anuales, traducido a una reducción de emisiones de 450 kilos de CO2.

Junto a la preocupación por las emisiones, que este año ha llevado a la bodega riojana a medir su huella de carbono tanto en la elaboración de vino como en la actividad enoturística, las prácticas agrarias han sido otra de sus líneas de actuación. Con el certificado de Producción Integrada de la Fundación HAZI (Corporación del Gobierno Vasco para el Desarrollo Rural y Marino), estas acciones se han centrado en la sustitución de herbicidas por intercepas que eliminan de forma mecánica las malas hierbas del hilo, así como en el desarrollo de un plan de desinfección natural del terreno, que consiste en la siembra de cubiertas “biocidas” que se incorporan al suelo y destruyen los nematodos y otros microorganismos sin necesidad de fumigar con agresivos productos químicos dentro del suelo.

A partir de la red de estaciones meteorológicas propias (que ofrecen por internet información en tiempo real sobre humedad, temperatura del aire o el suelo) y de la instalación de trampas y el conteo de plagas, los técnicos valoran la necesidad o conveniencia de aplicar tratamientos y el momento más adecuado, aunque “los productos que utilizamos son siempre muy selectivos para la plaga a eliminar, respetando así la fauna auxiliar del viñedo”, sostienen desde la bodega familiar. Sin necesidad de tener un sello ecológico, poner en marcha prácticas más sostenibles parece una buena forma de disminuir costes y respetar el medio.