"Picnic" y bicicleta por Villacreces

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Ribera del Duero en estado puro. Allá donde se erigen bodegas emblemáticas como Abadía Retuerta, Arzuaga, Hacienda Monasterio, Matarromera,  Mauro, Pingus, Protos o Viña Mayor, encontramos Finca Villacreces, cuyos viñedos lindan literalmente con los de Vega Sicilia por el Sur, con el Duero por el Oeste. Sesenta hectáreas de viñedo repartidas en quince parcelas de tempranillo, cabernet sauvignon y merlot de las que nacen las tres referencias de la bodega: Pruno, Finca Villacreces y Nebro.
Un lugar, por tanto, donde disfrutar de un buen vino y conocer algunos secretos de su elaboración en un entorno de una estética cuidada e impecable, en el que se alzan inmensos árboles protegidos y donde la flora y la fauna habitan a sus anchas. 


Son dos, básicamente, los aspectos que diferencian la oferta enoturística de la bodega. Por un lado, el paseo en bicicleta eléctrica por los viñedos, con la que los visitantes pueden hacer un recorrido que no llega a los tres kilómetros sin ningún esfuerzo o impedimento. Por otro, el selecto aperitivo, compuesto de quesos de cada una de las zonas en las que el grupo de bodegas Artevino tiene presencia: Zamora (Toro), Idiazábal  (Rioja) y Flor de Esgueva (Valladolid). Croquetas con rebozado de quicos, tortilla de patata y vino. Suculento.
Las visitas se organizan, previa reserva, en grupos de no más de diez personas y se estructuran en tres paquetes. La “Visita Pruno”  incluye un recorrido guiado por el viñedo y la bodega, aperitivo y cata de Pruno 2011, ese tinto de crianza que en la cosecha anterior fue bendecido con 94 puntos por el prestigioso crítico norteamericano Robert Parker; un vino con carácter, envolvente y voluminoso que gana desde el principio y arrebata lentamente.
La llamada “Visita Villacreces” añade a todo lo anterior una cata del Finca Villacreces, vino que todavía está en la añada 2008, ya que la de 2009 saldrá al mercado hacia finales de año, y que se presenta amplio y sabroso, redondo, equilibrado. Un vino, sencillamente, noble y elegante. 

La más completa se llama “Visita Artevino”. Además del tour guiado por el viñedo y la bodega, ofrece la cata y explicación de tres vinos de las denominaciones de origen del grupo (Ribera, Rioja y Toro) maridados con los tres quesos de cada una de las zonas. Su duración aproximada, 1:15 minutos.
La finca dispone, además, de una sala de catas profesional donde se pueden ampliar los conocimientos sobre el vino, y en la que se puede disfrutar de la divertida experiencias de hacer un “coupage” de monovarietales de las tres variedades de la finca. Cualquiera puede jugar con las pipetas y proporciones de las mezclas hasta conseguir (o no) el vino que más les guste. Aprendices de enólogo por unos minutos. 

Situada en Quintanilla de Onésimo, a menos de 200 kilómetros de Madrid en coche o, si se prefiere, a una hora en tren de alta velocidad, la bodega no tiene alojamiento, lo cual no debe ser un inconveniente en plena Ruta de Ribera del Duero, jalonada de magníficas bodegas que ver y de no menos hoteles de alto atractivo e interés. 

Historia y naturaleza
Las referencias bibliográficas certifican que las primeras cepas de Villacreces se plantaron en el siglo XIII y que, en la última mitad del XIV y primeros del XV, fue utilizada por San Pedro de Villacreces, cuyo apellido le dio nombre. En los pasados años 70 se replantaron 40 hectáreas de viñedo, que ahora ascienden a 60, con un total de 115 las hectáreas de valor medioambiental y paisajístico. Hablábamos al comienzo de pinares protegidos y no era una cuestión menor, ya que, para bien y para mejor, han marcado la evolución y el desarrollo sostenible de estas instalaciones. El cultivo artesanal, la vendimia manual y la elaboración personal son las responsables de unos vinos con carácter y elaborados con esmero.

Toda la producción, que ronda las 300.000 botellas anuales, procede exclusivamente de viñedos propios. Sólo en los años de climatología muy favorable se elabora el tercer vino de la marca, la joya de la casa, la producción más limitada y excepcional que lleva el nombre de Nebro, un vino de otra división, elaborado a partir de un único viñedo centenario de tinto fino y que sale de la bodega apenas por debajo de los 150 euros.   

Para ver este reportaje en revista digital visita www.topviajes.net
 
Dirección:
Finca Villacreces
Carretera Soria (N-122). km 322. 
34750 Valladolid. España. 
T. 983 680 437. Mail: villacreces@villacreces.com
www.villacreces.com 
www.grupoartevino.com
Horario de visitas
De lunes a viernes: 11.00, 13.00 y 16.30 h. Sábados y domingos: 11.00 y 13.00h. (Sólo grupos, de seis 
o más personas)